Cubiertos con trajes de plomo de hasta 30kg y unas
mascarillas anti-gas más dramáticas que útiles, subían al techado y de allí
arrojaban el grafito con una pala. Solo podían subir una vez, y durante menos
de un minuto, pues si excedían este tiempo corrían el riesgo de tener una
muerte no tan dulce. Les llamaron liquidadores, aunque muchos fueron
‘’liquidadores inconscientes’’ ya que solo se dieron cuenta de los niveles de
radioactividad a los que se habían expuesto cuando empezaron a notar quemaduras
graves, presiones y mareos hasta fallecer en el instante, mientras pretendían
apagar el fuego.
«El reactor había reventado, el techo del edificio había
saltado por los aires y estaba claro que todo el material del núcleo estaba
saliendo a la atmósfera mientras el combustible ardía» expresó un ex ingeniero
de la planta nuclear.
Nicola Isaiev, era un jefe de ingenieros, a cargo del
sistema de purificación de agua de la planta, afirma que 150.000 personas han
muerto ya desde la catástrofe, la gran mayoría como resultado del trabajo
ejecutado en la planta. Cánceres y trastornos del sistema inmune y respiratorio
han sido las causas de esas muertes prematuras. Isaiev también ha visto morir a
muchos de los ingenieros de su promoción en Chernóbil.

La explosión procoó la mayor catástrofe en la historia de la explotación civil de la energía nuclear. En el accidente murieron alrededor de treinta personas, ciento treinta y cinco mil personas tuvieron que ser evacuadas de los 155000 km2 afectados.
La radiación se extendió a la mayor parte de Europa, permaneciendo los índices de radiactividad en las zonas cercanas en niveles peligrosos.

Este es un caso muy fuerte ya que fue una gran contaminación y hubo muchos muertos, en este aso los liquidadores fueron "los héroes" y es justo que el estado los ayude y ayude a su familia ya que la radiación dejo secuelas en ellos
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